viernes, 2 de octubre de 2015

Reflexiones de un loco #12







"Bienvenidos a la era de la pérdida de la inocencia: nadie desayuna con diamantes y nadie vive romances inolvidables..."

lunes, 28 de septiembre de 2015

Reflexiones de un loco #11







Si hay algo que he aprendido estos años es que a veces una persona, un paciente, un momento cambian tu vida para siempre. Pueden cambiar tu perspectiva, influir en tus ideas y obligarte a revaluar todo lo que crees que sabes. Ha plantearte las preguntas más difíciles: ¿Sabes quien eres? ¿Sabes que te ha pasado? ¿Quieres vivir así?

viernes, 18 de septiembre de 2015

Reflexiones de un loco #10






Puede haber algo bonito en perderse. A veces, tenemos que perdernos para encontrarnos. Y a veces, nos volvemos a encontrar solo para perdernos otra vez. No puedes controlar siempre lo que va a quedar a la deriva. Y mientras estás parado en el porche, mirando la vida que estás a punto de dejar atrás… tienes que aceptar que se ha ido, se ha perdido, igual que tu. Todo lo que puedes hacer ahora es quedarte inmóvil, respirar, e intentar abrirte a donde sea que el viento te lleve.

lunes, 7 de septiembre de 2015

Reflexiones de un loco #9




Y hoy acabo pensando en las relaciones. Las hay que te llevan a algo nuevo y exótico, las hay que son viejas y familiares, las que sacan a la luz muchas preguntas, las que te llevan a lugares insospechados, las que te transportan lejos de donde comenzaron y las que te traen de vuelta. Pero la relación más excitante, retadora e importante de todas es la que tienes contigo mismo. Y si encuentras a alguien que ame el tú que tú quieres, bueno, eso ya es fabuloso. 

lunes, 31 de agosto de 2015

Reflexiones de un loco #8





Y si el príncipe azul no hubiera aparecido... ¿Habría dormido Blancanieves eternamente en su ataúd de cristal? ¿O tarde o temprano habría despertado, habría escupido la manzana, buscado un trabajo, una buena asistencia sanitaria y un hijo del banco de esperma de su barrio? 



Reflexiones de un loco #7 - 24/08/2015







Oh, my God, 
I am heartily sorry for having offended thee. And I detest all my sins, because I dread the loss of heaven, and the pains of hell. 

But most of all because I love thee, 
and I want so badly 
to be good...